Voluntariado Colombia

Tú decides dónde, cómo y cuándo     

Viviana Marín y su historia

Enviada por: Viviana Marín
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¿Cuándo empezaste a hacer voluntariado?

Desde los 13 años de edad comencé a hacer voluntariado en diferentes organizaciones, entre ellas se encuentra la Fundación María Luisa de Moreno, la Red de Sanción social contra el abuso sexual infantil donde realizábamos actividades con los niños para enseñarles a prevenir y denunciar el abuso sexual. Siempre he sido muy activa, en el colegio me metía en todo, en el barrio fui líder comunitaria y hacía las recreaciones con los niños. He participado en muchas fundaciones y en proyectos sociales. Es algo que simplemente me encanta, hace parte de mí y no concibo una vida donde no pueda estar en contacto con los demás, haciendo lo que más me gusta: Ayudar.

¿Por qué escogiste trabajar en el área en que has ganado?

Porque pienso que es muy importante pasar del papel a la realidad, de un escrito que te habla de unos derechos que tienes como ser humano a la verdadera efectividad de su cumplimiento. Entonces nuestro trabajo se direcciona precisamente en buscar a través de un ejercicio de participación, de liderazgo democrático, una real incidencia en los planes de desarrollo y programas gubernamentales en cuanto al cumplimiento de los derechos de las personas sordas. Hemos venido realizando un trabajo desde hace 3 años, de enseñarle a las personas que existe una comunidad que reclama con sus manos unos derechos que les han sido vulnerados porque hay quienes no los quieren escuchar.

¿Cuál ha sido la experiencia que más te ha cambiado?

Una vez haciendo labor en el barrio una señora me contó que sus hijas estudiaban en mi mismo colegio, pero que ella estaba muy triste porque no podía pagarle el almuerzo semanal del restaurante escolar, estaba sin trabajo y tenía parálisis en la mitad de su cuerpo. Que el almuerzo era la única comida que las niñas probaban en el día y que ya no la tendrían. Fue así como comenzamos a gestionar almuerzos gratis en mi colegio y logramos 80 cupos, entre ellos incluímos a las dos hijas de esta señora. Recuerdo que el día de la ceremonia de entrega de banderas, la señora estaba en el colegio, ella me buscó, llorando me abrazaba y me decía: "Gracias a usted mis hijas comen" Fue algo que me marcó para siempre, fue muy emocionante, lloramos juntas por un largo tiempo. Simplemente extraordinario.

¿Alguna vez has tenido que renunciar a un voluntariado?

Sí, pero fue muy duro. Primero a todo le decía que sí, pero me fui dando cuenta que tenía que ser organizada, que hay muchas proyectos bonitos e interesantes en los que puedo aportar parte de mí, de lo que soy y de los conocimientos que tengo. Tuve que renunciar a la Red Contra el abuso sexual infantil, allí estaba participando de una obra de teatro muy bonita sobre una historia de una niña que había sido abusada sexualmente, y yo iba a ser protagonista, pero precisamente en ese momento quedé elegida como consejera de Juventud, y tuve que renunciar a la red porque estaba ya llena de muchas actividades y quería cumplir con mis responsabilidades. Fue muy doloroso para mí, porque era algo que me encantaba, pero sabía que ya no podría continuar de lleno, aunque seguí apoyando en otras actividades.

¿Cómo compaginas tu vida académica, profesional o social con tanto voluntariado? ¿Qué consejos darías a una persona que no sepa cómo compaginar?

Es algo de mucha disciplina, de amor y de disposición. Siempre estaremos ocupados en muchas cosas, por ejemplo yo estudio en la Universidad y nunca he dejado de prepararme intelectualmente. Lo más importante es querer hacer algo más, algo que te dé un valor agregado a la vida. Si te gusta servir, ayudar, entonces siempre, sin importar la cantidad de tiempo que dispongas para hacer feliz a alguien con tu trabajo será suficiente. Ser muy ordenado, tener disciplina, dormir unas horas menos jeje, renunciar a algunas cosas personales, pero sobre todo hacerlo con mucha alegría, si lo que haces te lo disfrutas será algo que siempre hará parte de tu rutina diaria. Pero también es muy importante saber decir NO, saber hasta que punto comprometerte para no quedar mal con nadie, ni sobrecargarte de trabajo. Delegar también es muy importante y un buen trabajo en equipo.

¿Qué has aprendido de ti misma, de la vida y del mundo en tu tiempo como voluntariado?

He aprendido que el mundo está lleno de buenas personas, de gente que quiere y disfruta haciéndole el bien a los demás, personas que están dispuestas a apoyar, a realizar alguna labor así no sepan mucho cómo hacerla, pero que siempre están con el deseo de aprender para poder servir. Que no hay nada más gratificante que un abrazo sincero de la gente, una sonrisa o un gracias que proviene del corazón. De mí he aprendido que vale la pena hacer las cosas con amor, con alegría, que nunca me desanime por ningún motivo, porque ese ejemplo ha servido para que más personas también se sumen a hacer los mismo. Jamás pensé que con este tipo de iniciativas la vida de alguien podría cambiar, mejorar y eso no tiene precio.

¿Qué recuerdas de tu primer voluntariado? ¿A qué edad fue y en qué área?

jajaa fue en la escuela, cuando estaba en quinto de primaria. Me metí en un grupo del colegio que cuidaba a los niños de preescolar y les ayudábamos a aprender a leer a los niños de primero. Allí me pasaba todos los descansos.

¿Qué recomendaciones darías a una persona que se ha desanimado con el voluntariado?

Que piense en el fruto de su trabajo, que recuerde una experiencia bonita que le haya marcado la vida y que todos los días se convenza que vale la pena, que esto no lo hacemos por buscar un bienestar individual, sino el de nuestros semejantes. Que por más problemas que encuentre en un instante ya sea con su líder o coordinador de actividad esté dispuesto a opinar con mucho respeto, a proponer soluciones, a ser recursivo y también a reconocer que esto no se trata de protagonismos, sino que realizar un buen trabajo en equipo que se vea reflejado en el bienestar de los demás.

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