Voluntariado Colombia

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Transformando vidas

Enviada por: Maria Paula Gutiérrez
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La Fundación CANES, Centro de Rehabilitación Ecuestre de Risaralda, es una organización sin ánimo de lucro, que brinda atención integral en modalidad de internado a niños, niñas y adolescentes en situación de discapacidad psicomotor y/o mental cognitivo, cuya misión es lograr el desarrollo de sus habilidades y destrezas psicomotoras y cognoscitivas.
Asimismo se pretende la reestructuración de sus derechos que han sido amenazados, vulnerados o inobservados, a través de programas de rehabilitación integral que logran contribuir al fortalecimiento de sus potencialidades, garantizando un proyecto de vida más funcional con integración en la sociedad.
En un principio la actividad principal a realizar como voluntaria era la gestión de recursos para la fundación, a través de visitas a empresarios y posibles donantes que se sintieran conectados con la causa. Sin embargo y después de visitar la “Tierra de Sabios” (como es llamada la sede de la fundación) y encontrar en ella el amor incondicional e inocente de un poco más de veinticinco niños que inspiran y llenan corazones, incluso con sus discapacidades; no dudé un solo instante de transmitirle al director mi intención de participar activamente en toda actividad lúdica que se desarrolla allí todos los días como parte de su programa.
Una vez aceptada la propuesta por parte del director, la intención del voluntariado se amplió, pues las prioridades ya eran tanto las actividades de búsqueda de recursos como las actividades lúdicas en las que participaría. Entre ellas estaba: asistir en el cuidado y fortalecimiento motriz de los más pequeños entre 1 y 6 años de edad y apoyar talleres y juegos que estimulan el aprendizaje en los niños. Además se informaba a empresas y personas las diferentes formas de contribuir a la fundación.
Uno de los aprendizajes más significativos del voluntariado fue el aprender a dar con el corazón a quienes lo necesitan, sin esperar una retribución. Adicionalmente me enseñaron que siendo niños con diferentes discapacidades físicas, tienen una capacidad única que es contagiarte con sus sonrisas, las cuales tienen el poder de transformar vidas. Ligado a lo anterior, al estar en contacto permanente con estas historias de vida, comprendí de una manera más profunda la importancia y el poder del agradecimiento, porque estos seres de luz aún con sus diversas discapacidades siempre tenían para brindar una sonrisa sincera como agradecimiento y eso llena el alma y el corazón de inmensa gratitud.
Teniendo en cuenta mi propia experiencia, me permito decir que las personas deberíamos ser más conscientes de participar en actividades con fines solidarios, por lo menos alguna vez en nuestras vidas, porque no solo se benefician a quienes servimos sino también nosotros como voluntarios, pues es una experiencia que aporta a nuestro crecimiento personal y de nuestro entorno. Al involucrarnos en el servicio a los demás nos sentimos parte de un universo infinito en cual todos estamos conectados.

Un proyecto de